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La disciplina positiva: enseñanza con amor

Categoria: El lenguaje del cariño

La comunicación, el amor, el contacto, las palabras de afirmación y la disciplina sin regaños ni maltrato, son la base para lograr un lazo afectivo sólido con nuestros hijos.

Sin embargo, esa disciplina no debe ser un día sí y otro no. Si hoy estamos enojadas y los regañamos por todo, pero mañana, al amanecer descansadas y de buen humor, les permitimos hacer lo que quieran, lo más seguro es que crearemos confusión en los niños, porque no entenderán qué es lo que realmente esperamos de ellos.

En ocasiones las mamás, sin querer, etiquetamos a los niños con calificativos que, en lugar de ayudarlos, los perjudican. Por eso, es importante evitar decirles que son distraídos o flojos.

La disciplina positiva busca guiar a los niños para que se den cuenta cuando se portan mal. La tarea de padres y maestros es poner límites y reglas que les enseñan cuál es la manera correcta de comportarse. Utilizar el castigo para corregirlos puede generar resentimientos profundos, confusión y enojo hacia los padres.

La disciplina debe entenderse como una forma de educación, una enseñanza que oriente a los niños a actuar de manera responsable. No debe confundirse con rigidez o falta de afecto; es una manera de dar amor, poniendo límites protectores.

Cuando los padres no logran que los niños entiendan el valor de los límites, la disciplina se siente como algo desagradable. Por eso es importante educar con amor, sin agresión ni maltrato, enseñando, las reglas que se deben seguir en el hogar y en la escuela.

La disciplina no es castigar, sino educar. Es sacar lo mejor de una persona como lo hace un escultor.
Ale Velasco

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