Para dormir, el bebé no necesita nada más que los elementos fundamentales, es decir, una cuna, un clima favorable y acostarse bien alimentado. Por eso, no es recomendable poner música para dormir, pues es un elemento extraño, algo que no pertenece de manera natural al medio ambiente en el que el niño debe conciliar el sueño.
No obstante, hay ocasiones especiales en que se puede utilizar música como un apoyo adicional. Sólo es importante ser muy cuidadosos con la elección de la melodía y el volumen, porque la música demasiado estruendosa o con variaciones de intensidad con seguridad lo va a alterar y el objetivo es conseguir tranquilizarlo para que logre dormir.
Puedes ponerle música cuando prepares todo para bañarlo, la de Mozart es muy buena y tranquilizadora por ser suave, monótona y repetitiva. Esto ayuda a relajarlo y, por lo tanto, a conciliar el sueño rápidamente.
Toma en cuenta que, al ponerle música para dormir al bebé, se corre el riesgo de que se acostumbre a ella y si, por algún motivo, deja de sonar, probablemente se despertará y difícilmente conciliará nuevamente el sueño sin escucharla.
Aprovecha para platicarle algo agradable, que te despierte recuerdos felices, mientras tu hijo escucha tu voz con una pieza de música relajante y tranquilizadora, pero toma en cuenta que sólo debes utilizar la música para momentos así, y no convertirla en un elemento indispensable de la rutina del sueño, porque sólo se volverá esclavizante para ti si el bebé se acostumbra a ella.