Autor: Dr. Antonio Arista
Es común que, después del primer año, muchos niños disminuyan su apetito. Esto puede deberse a que su crecimiento ya no es tan acelerado como en los primeros meses, pero también puede influir el entorno, el estrés o incluso el aburrimiento con los alimentos.
Para estimular el apetito, lo primero es establecer horarios fijos para las comidas y evitar que consuman snacks todo el día. Los niños necesitan rutinas claras para identificar cuándo es momento de comer. También ayuda ofrecer porciones pequeñas, presentadas de forma atractiva y con variedad de colores y texturas.
Si el niño sigue mostrando poco interés en comer, algunos suplementos alimenticios pueden ser útiles. Ingredientes como la lisina, un aminoácido esencial, y la jalea real, rica en nutrientes y energía, han demostrado ayudar a mejorar el apetito en etapas de crecimiento. Estos suplementos también suelen contener vitaminas del complejo B, que favorecen el metabolismo y la energía.

