Autor: Dr. Antonio Arista
Los probióticos son microorganismos “buenos” que ayudan a mantener el equilibrio en la flora intestinal. En los bebés, esto es especialmente importante, ya que su sistema digestivo aún está en desarrollo y puede presentar molestias como cólicos, diarrea o estreñimiento.
Hay diferentes cepas de probióticos, cada una con beneficios específicos. Por ejemplo, Lactobacillus rhamnosus ayuda a prevenir infecciones intestinales y a fortalecer el sistema inmune. Bifidobacterium breve contribuye a mejorar la digestión y a reducir la inflamación del intestino. Saccharomyces boulardii, una levadura probiótica, puede ayudar a reducir la duración de la diarrea y apoyar el equilibrio intestinal durante o después de tomar antibióticos.

