Vivimos una época en la que, desafortunadamente, muchos padres temen poner límites, los hijos quieren mandar en casa o las reglas se diluyen por culpa, o agotamiento. Aquí te dejo 10 practiconsejos tomar el lugar que te corresponde como madre, padre o guía de tus hijos:
- No basta con ser benevolente; los hijos necesitan una verdadera autoridad. Sé firme y amoroso, no permisivo.
- Las jerarquías dentro de la familia se deben respetar. Los padres somos los líderes del hogar. Sin este orden, reina el caos.
- La confianza en uno mismo es básica para controlar a los hijos. Fortalece tu seguridad interna.
- Empoderarte ayuda a enfrentarte a tus hijos. Estar preparada para los desafíos con tus hijos implica fuerza interior, claridad y convicción.
- Evita que tus hijos te reten. No se trata de reprimirlos, sino de guiarlos.
- Los hijos no pueden ser insolentes con las madres ni padres. Enseñar respeto es enseñar valores.
- Las madres no pueden expresar miedo ante sus hijos. La crianza no es territorio para el temor, sino para la firmeza serena y amorosa.
- Los hijos deben sentir respeto ante sus padres y ellos se lo tienen que ganar. El respeto no se exige, se inspira. Sé ejemplo de lo que quieres ver reflejado.
- Da espacios para sentirse queridos y valorados. Los hijos necesitan sentir que los amas, incluso cuando los corriges.
- Crea vínculos afectivos con tus hijos. La conexión emocional es el puente más fuerte para guiar, educar y corregir desde el amor.
Debemos dejar de crear pequeños “monstruos” sin límites y empezar a formar personas íntegras, empáticas y respetuosas. ¡La crianza consciente es un acto de amor con dirección!
Ale Velasco